Ψ Psicóloga
     Lola Salinas

Problemas Psicológicos
Depresión, tristeza...

Tristeza-Decaimiento-Cansancio

Síntomas más frecuentes que pueden concurrir con un ánimo decaido, depresivo o disruptivo.

Ves las cosas con cierta negatividad, ves el vaso medio vacío. Estás perdiendo interés y/o curiosidad por cosas que antes te motivaban. Has perdido capacidad para ilusionarte.Tienes la sensación de que te falta energía, como si las pilas las tuvieras descargadas y las actividades cotidianas te cuestan mucho más, produciéndote más cansancio.

Has cambiado tus hábitos de comidas y de dormir, sin razón aparente, ya sea por exceso o por defecto.

Con frecuencia te descubres culpabilizándote por cosas o situaciones. Le das muchas vueltas a la misma cosa y tienes dificultades para concentrarte y para aplicar un pensamiento lógico a las situaciones. Te sientes inútil porque te ves incapaz de resolver situaciones y de tomar decisiones, no te ves capaz de salir de este círculo vicioso, te invaden sentimientos de desesperanza.

A veces, reaccionas con tristeza y desánimo otras con irritación y enfado, incluso con explosiones verbales y/o conductuales. Tus sentimientos de frustración o irritación son desproporcionados a la situación. Te cambia el humor sin causa real.

Algunas causas de estos estados de ánimo

La sensación de indefensión ante la vida y los hechos que se producen en ella. Esta indefensión puede ser el resultado de un déficit de autonomía emocional y/o conductual, debido a una educación negligente o autoritaria, incluso violenta, o a experiencias traumáticas que no han sido resueltas de un modo saludable, durante la infancia o posteriormente.

Un aprendizaje cognitivo poco funcional para afrontar ciertos retos, problemas, contrariedades o conflictos, con poco autoconfianza y una excesiva preocupación.

Una falta de apoyo social en el ámbito de los afectos y/o en el ámbito de la comunicación, protección, desarrollo, etc.

Una pérdida que no ha sido superada a través de un duelo proporcionado, o que ha supuesto un cambio en la vida que no se está abordando de manera funcional.

Una falta de proyectos vitales que sean coherentes con tus valores y den sentido a tu vida cotidiana.

Unas expectativas distorsionadas de lo que tiene que ser la vida, con una sensación de frustración constante.

Una actitud muy crítica y poco valorativa de lo que sucede en tu día a día.