Ψ Psicóloga
     Lola Salinas

Salud Mental
Promoción, Prevención, Intervención...

Promoción de la salud, Prevención, Intervención y Tratamiento

Contenidos: Promoción de la salud,  Prevención para el Bienestar Psicológico; Programas de Educación del Bienestar; Intervención para el bienestar Psicológico; Intervención para las disfunciones psicológicas;  Tratamiento de Trastornos Psicológicos

El deterioro de la salud física o psíquica es a veces inevitable y surge como consecuencia de un deterioro natural, problemas genéticos, contagios o infecciones. Sin embargo, hay un alto porcentaje de malestar, enfermedades, problemas y disfunciones que son el producto de las condiciones en qué vivimos y ciertos desajustes en nuestra relación con el entorno..

Desde el más completo bienestar hasta el más absoluto malestar hay un gradiente muy amplio de situaciones no saludables por las que  una persona puede atravesar si no pone remedio a tiempo.

La promoción de la salud nos incumbe a todos y tiene como objetivo identificar y potenciar al máximo todos los recursos 'saludables' de la población para que exista una mayor conciencia de los hábitos saludables y un mayor control personal de los factores deficitarios. A través de la investigación, divulgación, educación, participación y concienciación ciudadana, construye un sistema de generación de salud.

La prevención, la intervención y el tratamiento de la enfermedad, son las tres estrategias diferenciales para afrontar la gradiente de malestar.

La prevención sería -después de la promoción- el método o estratégia más eficaz, evitando en gran medida que se produzca el malestar. Trata de anticiparse a los contextos problemáticos, causantes de la mayoría de los problemas de salud.

La intervención es el segundo paso y es eficaz cuando ya se ha producido el malestar. 

El tratamiento de un trastorno severo y crónico sería el último grado. Hasta llegar a él tenemos muchas alternativas que conviene adoptar cuando veamos que no somos capaces de resolver la situación.

Promoción y Prevención

El mantenimiento del bienestar personal es un objetivo para los adultos. La sociedad ofrece muchas posibilidades de información y divulgación científica: lecturas de autoayuda, talleres, cursos, webs... donde podemos informarnos y actualizarnos.

La participación, la educación, la socialización, la formación, los conocimientos y el entorno saludable, son fuentes básicas, fundamentales para crear bienestar en la persona.

En todos estos ámbitos se pueden establecer los mecanismos para atender las necesidades emocionales, intelectuales y sociales del individuo con el fin de que alcance el mayor bienestar posible.


Atención-Intervención-Terapia

En la vida de cada persona hay situaciones que por ser inesperadas, desestabilizadoras, críticas, desconocidas o prolongadas excesivamente  pueden provocar estrés, malestar o desaparición del bienestar que se había logrado.

También, en ocasiones, adoptamos conductas, actitudes o estilos de vida que son disfuncionales y que impiden nuestro bienestar o nuestro desarrollo pleno.

Estos casos se pueden superar con el análisis, esfuerzo, actitud y orientación adecuadas. Para ello es necesario observarnos, atender los síntomas de malestar o disfuncinales y adoptar los cambios o conductas necesarias.

Para lograrlo contamos con nuestra propia experiencia y la orientación de profesionales.

La orientación profesional para el bienestar o ayuda psicológica

Consiste en una intervención para 1) Identificar la causa/s del malestar/disfunción y las conductas asociadas (emocionales, psicológicas, sociales); 2) Facilitar al cliente las técnicas, ayuda, orientación y seguimiento necesarios para el cambio y la superación. 

Diferencias entre malestar y trastorno

Hay ocasiones en las que el malestar se hace crónico, severo,  crítico o pone en peligro nuestra integridad o la de otros. En estos casos, es recomendable un tratamiento (farmacológico o terapéutico) porque probablemente estemos ante un trastorno. Una diferencia entre padecer un trastorno o padecer malestar es la duración, severidad, gravedad, frecuencia, intensidad y consecuencias que los síntomas tienen sobre nuestra vida.

Un trastorno afecta severamente la vida de la persona, impidiendo que lleve a cabo su trabajo, su vida familiar o sus relaciones sociales. Un ejemplo claro sería la relación con el juego.

Cuando la frecuencia del juego, las cantidades gastadas, el tiempo dedicado, la necesidad en aumento de jugar más tiempo o más cantidades, generan problemas reales en la persona, su trabajo, sus relaciones y su vida en general: deudas, discusiones, negligencias, irresponsabilidad, obsesión, abandono de compromisos, etc., probablemente estamos ante un trastorno. No obstante, antes de realizar un diagnóstico hay que llevar a cabo una Evaluación rigurosa.

Muchas personas que juegan no tienen un trastorno. La evaluación de las conductas, ritmos, frecuencias, consecuencias, etc. nos indicará cúal es la intervención más adecuada.

Si no es el caso de un trastorno pero hay ciertos síntomas de dependencia del juego -o de cualquier otra conducta (comida, tv, deporte, etc)- conviene adoptar medidas preventivas o de intervención para evitar males mayores..

©Lola Salinas 2022