Ψ Psicóloga
     Lola Salinas

Terapia

Individual

En la atención individual abordamos factores y procesos personales y situaciones que están incidiendo negativamente en cada persona. Atendemos aspectos de la psicología individual (personalidad, creencias, actitudes, conductas); de sus interacciones sociales (pareja, familia, trabajo, amigos...); y de su socialización, que impiden o dificultan a la persona un bienestar continuado y sólido en su contexto.

En la atención en consulta, el foco se establece en vuestro relato de las experiencias que os provocan malestar en vuestro día a día. De ese relato, extraemos aspectos relevantes que son claves para el análisis del caso y para la solución del malestar.  


La cadena del malestar

Los síntomas del malestar son la forma que nuestro cuerpo (mente, órganos, sistemas...) tiene de alertarnos para que tomemos conciencia y actuemos para lograr o recuperar el bienestar, en vez de seguir en piloto automático (tan frecuente en nuestras sociedades de las prisas).

En síntesis, una persona puede sentir malestar o padecer un problema o disfunción (que no son un trastorno) debido a un factor de vulnerabilidad (autoestima, autonomía, afectos, miedos...) sensible ante determinadas circunstancias (factores detonantes); activándose un mecanismo automatizado de respuesta (irritabilidad, bloqueo, ira, evitación, obsesión, miedo...) que le causa malestar (no es funcional).

Como consecuencia, se produce un desajuste (situacional, emocional, cognitivo...) y ese desajuste se manifiesta con síntomas de malestar en la persona (insomnio, dolores, falta de apetito, preocupación constante, decaimiento, inquietud, etc.).

Si el factor de vulnerabilidad está oculto a la conciencia del individuo, es debido a un cierto grado de resistencia a verlo, esta resistencia dificulta su observación y superación. La resistencia se puede deber a inercias y automatismos; al temor a sufrir más si se conoce el problema; a una falta de confianza en que conociéndolo será capaz de superarlo; a temor a los cambios; a falta de recursos; a una cierta dependencia, etc.

Emociones, cogniciones, hábitos

En unos casos trabajaremos con ciertas cogniciones (ideas, esquemas, creencias, prejuicios...) poco funcionales, que no se fundamentan en la realidad y nos impiden valorar o evaluar las cosas con una perspectiva adecuada; en otros casos trabajaremos con emociones que impiden afrontar la vida con eficacia (equilibrio, optimismo, ilusión y motivación); en algunos casos trabajaremos con hábitos de conducta poco adaptativos que resultan poco útiles y prácticos para lograr cosas necesarias.

Estos son solo unos pocos ejemplos muy genéricos del tipo de trabajo que realizamos. Cada caso se evalúa en su contexto, atendiendo a las características específicas del entorno y de las interacciones de cada persona, tomando en consideración las necesidades y el proyecto vital del individuo, acompañando y orientando para que logre satisfacer de forma saludable, equilibrada y sólida los objetivos y pasos que le conducirán a un mayor bienestar.

Duración

Todo el trabajo se realiza informando al usuario (cliente, paciente...) del método y del procedimiento a seguir, de las posibles alternativas y de los objetivos que nos marcamos.

La duración de nuestro trabajo va a depender en gran medida de del tipo de malestar, dificultad o problema que preocupa a nuestro cliente, y de lo arraigado que esté. Hay malestares que son muy pasajeros, porque se deben a un enfoque erróneo que se resuelve en unas pocas sesiones. Hay otros están más arraigados, llevan dificultando el bienestar algún tiempo, y es necesario aplicar más tiempo para desmontar las causas que lo provocan y lo mantienen.

Ritmos

En cualquier caso, es importante aceptar el ritmo de cambio de cada uno, es necesario respetarlo. Es uno de los aspectos que puede preocupar a las personas que atienden a la consulta y por ello merece la pena hacer una reflexión al respecto. Los deseos de solucionar nuestro problema pueden activar nuestra impaciencia; así mismo, la incertidumbre de no tener una fecha concreta, puede parecernos incómoda. Ambos aspectos, la impaciencia y la incertidumbre, pueden ser aspectos que incluyamos en nuestro trabajo para potenciar el bienestar con realismo, aceptando y gestionando los tiempos y las circunstancias con la mejor de nuestras actitudes.

Proceso y Realismo

El camino tiene un recorrido que conviene aceptar y afrontar con realismo y optimismo. Cada paso que demos en el sentido adecuado (saludable) será un avance hacia la solución, la mejoría y la superación de nuestro malestar.

Dentro del menú de la web, en la opción 'Individuo' (atención individual), en el apartado 'Problemas Psicológicos' os describimos algunos de los problemas más frecuentes en la población general: ansiedad, preocupación, autoestima, conductas disruptivas o explosivas, depresión, apatía, desánimo, estrés, traumas, impulsividad, adicciones, inseguridad, timidez complejos, obsesiones, compulsiones, problemas de sueño, etc.

En el apartado 'Personalidad' os presentamos brevemente algunos estilos de personalidad con los que os podéis sentir identificados. El objetivo de ese breve resumen es que empecéis a conocer un poco más sobre vosotros mismos, o bien, si ya os conocéis a ese nivel, que toméis conciencia de cómo esos aspectos os pueden afectar en vuestra vida cotidiana.

En el menú principal, el apartado de Autoayuda os puede ser de utilidad con unas reflexiones sobre pautas y actitudes que nos ayudan a una vida con bienestar, equilibrio y confianza.


©Lola Salinas 2022